En este año tan difícil, con la pandemia del COVID-19, los gobiernos de todo el mundo han tenido que elegir entre dos opciones muy difíciles:
Mantener a la población sana, limitando la movilidad, implantando toques de queda, estableciendo cierres de la actividad no esencial; pero corriendo el riesgo de que la economía del país sufriera.
O hacer que la situación económica se mantenga en niveles normales, aunque parte de la ciudadanía caiga enferma y fallezcan miles de personas.
España eligió la primera opción, el catorce de marzo del año pasado, nuestro presidente con la ayuda de todos los ministros implantó el segundo estado de alarma de nuestra historia. Durante los dos meses que duró, nos quedamos en nuestras casas, sin saber que iba a pasar, además de caer en un estado de incertidumbre.
Después, sufrimos la segunda ola, volvió la frustración (menor que la anterior), pero fue igual de desastrosa. Antes de terminar esta, la tercera ola hizo que registráramos cuarenta mil contagios en una jornada y más de quinientos fallecidos.
Cuando la situación mejoró, remontó la economía y nuestro país volvió a medias a ser lo que era, pero debido al cierre muchos negocios cerraron o bajaron sus ingresos drásticamente. ¿A que ahora hay más locales vacíos que antes?
En cambio, en los Estados Unidos (aún con el presidente Donal J. Trump) o en Brasil optaron salvar la economía antes que, a la población, esto hizo que los dos países notificaran más casos y fallecimientos que en ningún otro. Además, el valor del dólar (en el caso de los Estados Unidos) bajó a niveles nunca vistos. Por lo tanto, no les sirvió de nada.
Os animo a que, por un momento os pusierais en la piel de los presidentes y las presidentas y elijáis entre la salud o la economía. ¿Qué hubierais cambiado en la gestión de la pandemia? Deja tus comentarios.
ALEJANDRO BENÍTEZ CID