En el año 507, los visigodos, procedentes del centro de Europa, establecieron un reino en la Hispania romana con capital en la ciudad de Toledo.
Los visigodos dividieron su reino en cinco provincias, llamadas ducados. El reino estaba gobernado por un rey y cada ducado era dirigido por un duque.
En la sociedad visigoda , ocurría lo mismo que en el resto de Europa, existían los nobles y la iglesia que eran dueños de las tierras y riquezas y campesinos que las trabajaban a cambio de comida, y les pagaban impuestos a los nobles.
Leovigildo, Recaredo y Recesvinto fueron los
reyes visigodos más importantes.

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