domingo, 3 de junio de 2012

lunes, 7 de mayo de 2012

Los Adverbios

_____Los adverbios son palabras que modifican la acción del verbo concretando alguna circunstancia en la que ocurre la acción del mismo. Esas circunstancias pueden estar relacionadas con el lugar donde ocurre la acción, el modo en el que sucede, la cantidad o el momento (tiempo). Es por ello que que vamos a estudiar cuatro tipos de adverbios:

Lugar ¿dónde?: aquí, ahí, lejos, cerca, dentro, fuera...
Modo ¿cómo?: bien, despacio, mal, rápidamente, lentamente...
Cantidad ¿Cuánto?: mucho, poco, casi, menos...
Tiempo ¿Cuándo?: hoy, mañana, ayer, luego, ahora, pronto...

_____Para identificarlos en una oración sólo tenemos que hacer la pregunta adecuada en cada caso al verbo. Por ejemplo:

"Juan comío chocolatinas ayer".

_____En esta oración le preguntamos al verbo "comió" ¿Cuándo?, es decir; ¿Cuándo se comió las chocolatinas Juan? La respuesta es "ayer" y cómo hemos usado la pregunta clave de los adverbios de lugar, "cuándo", podemos llegar a la conclusión que "Ayer es un adverbio de lugar".

_____De la misma manera, si le hubiésemos podido preguntar cómo sería de modo, cuánto nos daría un adverbio de cantidad y dónde uno de lugar.

_____Os dejamos dos actividades para practicar con ellos:

El verbo "Haber"

Ya hemos visto lo importante que resulta manejar este verbo para poder dominar las conjugaciones compuestas... así que os dejamos otro juego para poder repasarlo.

Haz clic aquí.

Las preposiciones


Estas son las preposiciones propias del español:
a, ante, bajo, con, contra, de, desde, durante, en, entre, hacia, hasta, mediante, para, por, según, sin, sobre, tras.


Haz clic en este enlace para poder repasarlas jugando...

jueves, 3 de mayo de 2012

Familia léxica

¿Qué diferencias hay entre "Campo semántico" y "familia léxica"?


CAMPO SEMÁNTICO: Llamamos campo semántico a un grupo de palabras que están relacionadas por su significado y que pertenecen a la misma categoría gramatical. Por ejemplo:

-Campo semántico de CASA: "piso, apartamento, chalé..."(todos pertenecen a la categoría gramatical de sustantivos)

-Campo semántico de FAMILIA: "padre, madre, abuelo..."

-Campo semántico de MEDIOS DE TRANSPORTE: "Motocicleta, coche, camión, bicicleta..."

Una misma palabra puede pertenecer a distintos campos semánticos en función a la realidad a la que se refiere. Así, banco pertenece al campo semántico de OFICINAS junto a palabras como "correos, seguros, etc"; pero también pertenece al campo semántico de GRUPOS DE ANIMALES junto con " piara, jauría, manada..."
FAMILIA LÉXICA: está formada por todas las palabras que comparten el mismo lexema o raíz y que, por lo tanto, tienen cierta relación de significado. Por ejemplo:

-Familia léxica de PELO: "peluca, peluquero, peluquería..."
-Familia léxica de ABRIGO: "abrigar, abrigado, abrigador..."
Para crear una familia léxica de palabras solamente hay que añadir a cualquier lexema todos los morfemas que pueda admitir, ya sean prefijos o sufijos.
-Familia léxica de NIÑO: "niñito, niñera, niñato, niñez, niñería..."
 Haz clic aquí y practica lo que sabes.
 
 Explicación extraída de http://literaturaylenguacastellana.blogspot.com.es

jueves, 19 de abril de 2012

Alí Babá y l@s 40 ladron@s

Alí babá era honesto y humilde; tenía una buena mujer: Luz de la noche. Su hermano Kassim era deshonesto y malvado. Un día que estaba en el bosque oyó un ruido atronador.
Asustado trepó a un árbol, viendo 40 jinetes cabalgando, cada uno con una bolsa llena de oro. ¡Eran ladrones! Y al llegar frente a una gran roca, el jefe gritó: “¡Ábrete sésamo!”. Se oyó un trueno y la roca se abrió como por encanto. ¡Increíble!
Los ladrones entraron y ya dentro, el jefe gritó: “¡Ciérrate sésamo!”. Y la roca se cerró. Era su guarida. Al rato salieron, la roca se cerró y los ladrones se alejaron a todo galope. Alí 8abá bajó del árbol y, frente a la roca, gritó: “¡Ábrete sésamo!”, Y se abrió. Raudo entró, hallando un fabuloso tesoro. “¡Ciérrate sésamo!”Dijo, recogiendo una gran cantidad de monedas y rubíes; asegurando su vida por mucho tiempo. Ya en casa su mujer saltó de alegría, acordando guardar el peligroso secreto. Iban a pesar el oro, teniendo la mala idea de pedir la balanza a Kassim. La mujer de éste sospechó y se lo dijo a su marido, quien obligó a Alí 8abá a contárselo todo. Kassim corrió a la cueva y, luego de gritar los «sésamos» ingresó a ella, estando muchas horas recolectando su propio tesoro.

Pero, al querer salir, olvidó las palabras mágicas; siendo sorprendido por los ladrones, que no dudaron en matarlo. Alí Babá lloró al ver a Kassim muerto. Lo llevó al pueblo para sepultarlo, pagándole al enterrador para que no dijera nada. Al volver, los ladrones repararon que el cadáver ya no estaba, por lo que decidieron buscar a Alí Babá. Uno de ellos amenazó al enterrador, quien prometió llevarlo a la casa de este. Para ubicar el lugar marcó la puerta con ceniza. Pero Luz de la noche, que lo había visto, pintó todas las casas del vecindario.

Burlado, el jefe montó en cólera, matando al torpe ladrón. El mismo jefe halló la casa y trazó su plan. Entraría como falso vendedor de aceite, con 38 tinajas: allí irían sus ladrones.

La noche fijada llegó a casa de Alí Babá pidiendo posada. Alí aceptó. Cuando todos dormían Luz de la noche despertó: - Necesito aceite para tres lámparas, -pensó- veré en las tinajas.

Tomó un pesado cucharón, abrió la primera tinaja y un ladrón asomó. Ella le dio un cucharonazo. Así pasó con los otros. Furiosa despertó al jefe, a quien también le hizo lo mismo.

Alí Babá llegó asustado. Se había salvado gracias a Luz de la noche. A partir de entonces, fueron felices toda la vida.
 Fin

Actividades:
____Cuaderno digital.
____Colorea a Alí Babá
____Colorea a un ladrón.

domingo, 15 de abril de 2012

Pon a prueba tus conocimientos

¿Te atreves a poner a prueba tus conocimientos sobre los verbos?
¿Eres capaz de realizar un test que te permita comprobar cuánto sabes?


Haz click aquí para realizar el test

jueves, 12 de abril de 2012

JUAN Y LAS HABAS MÁGICAS

Érase una vez una viuda que vivía en una casita en el campo con su hijo Juan. Eran muy pobres y su trabajo consistía en vender la leche y la mantequilla que les daba una vaca llamada Linda. Pero hubo un día que Linda no tenía más leche.
    - Tendremos que venderla para sacar un poco de dinero, y poder comprar algo de comida – dijo la madre.
    - Yo venderé la vaca a un buen precio – dijo Juan.
    Al día siguiente, Juan se llevó a Linda para venderla en el pueblo, y se cruzó en el camino con un extraño viejecito que le habló así:

    - Buenos días, joven. ¿Me equivoco o vas a vender esa hermosa vaca?.
    - No se equivoca, buen hombre – contestó Juan.
    - Yo quiero comprarla y, además, te daré cinco judías mágicas. Si las plantas por la noche, al día siguiente habrán crecido tanto que llegarán hasta el cielo.
    A Juan le encantó la idea, de modo que cambió la vaca por las judías y se fue a su casa.
    - Mira mamá, he traído unas judías mágicas que he cambiado por la vaca.
    - Pero ¿qué has hecho? ¡Cómo van a ser mágicas! Ya estás con tus fantasías.
    Y, enfadada, la madre de Juan tiró las judías por la ventana.
    Cuando despertó al día siguiente vio algo maravilloso: las judías eran mágicas de verdad y una de ellas había crecido hasta perderse en las nubes. Juan subió y subió por la judía hasta encontrarse en un país extraño. Echó a andar y poco después le salió al paso una dama muy hermosa que le preguntó por su madre y le dijo:
- Soy un hada y fui madrina de tu padre quien era un hombre excelente con mucho dinero. Un mal amigo, un gigante, le robó todos sus bienes. Yo no pude ayudarle, pero te voy a ayudar a ti a recuperar lo que era vuestro. Él vive cerca de aquí, sigue por este camino y cuando llegues a su casa actúa con cuidado.
El hada desapareció y Juan siguió andando. Un camino  le llevó a una casa en la que había una señora.
    - Amable señora, ¿ podría darme algo de comer?.
    - ¡ Tienes que marcharte porque aquí vive un ogro que se come a los niños como tú!.
    - Bueno, pues me arriesgaré – dijo Juan -. Me gustaría verlo.
    Y la mujer le preparó una tostada con mermelada y mantequilla, un vaso de leche y un pastel.
    De pronto, el suelo retumbó: ¡PLAM, PLAM, PLAM!.
    - ¡Es mi marido, rápido, escóndete en el radiador!.
    - ¿Aún no está listo mi desayuno, mujer? – gritó el ogro -. Pero ¿qué es ese olorcillo que me viene a la nariz? ¡Huelo a carne fresca de jovencito!
    - Te confundes, querido – dijo la mujer -. Lo que pasa es que estoy haciendo sopa con los huesos del niño que comiste ayer. Cómete esta comida tan rica.
    Y le puso en la mesa jamones, pollo asado y huevos.
Entonces el ogro se comió la comida y se quedó dormido encima de la mesa dejando una gallina que ponía un huevo de oro cada vez que él se lo mandaba. Esperó el niño a que el gigante se durmiera, y tomando la gallina, escapó con ella. Llegó a las ramas de las habichuelas, y descolgándose, tocó el suelo y entró en la cabaña.
La madre se puso muy contenta. Y así fueron vendiendo los huevos de oro, y con su producto vivieron tranquilos mucho tiempo, hasta que la gallina se murió y Juan tuvo que trepar por la planta otra vez, dirigiéndose al castillo del gigante. Se escondió tras una cortina y pudo observar cómo el dueño del castillo iba contando monedas de oro que sacaba de un bolsón de cuero.
En cuanto se durmió el gigante, salió Juan y, recogiendo el talego de oro, echó a correr hacia la planta gigantesca y bajó a su casa. Así la viuda y su hijo tuvieron dinero para ir viviendo mucho tiempo. Sin embargo, llegó un día en que el bolsón de cuero del dinero quedó completamente vacío.
Se trepó Juan por tercera vez a las ramas de la planta, y fue escalándolas hasta llegar a la cima. Entonces vio al ogro guardar en un cajón una cajita que, cada vez que se levantaba la tapa, dejaba caer una moneda de oro. Cuando el gigante salió de la estancia, cogió el niño la cajita prodigiosa y se la guardó. Desde su escondite vio Juan que el gigante se tumbaba en un sofá, y un arpa, ¡oh maravilla!, tocaba sola una delicada música, sin que mano alguna pulsara sus cuerdas. El gigante, mientras escuchaba aquella melodía, fue cayendo en el sueño poco a poco.
Apenas le vio así, Juan cogió el arpa y echó a correr. Pero el arpa estaba encantada y, al ser tomada por Juan, empezó a gritar:
-Eh, señor amo, despierte usted, ¡que me roban!
Se despertó sobresaltado el gigante y empezaron a llegar de nuevo desde la calle los gritos acusadores:
-Señor amo, ¡que me roban!
Viendo lo que ocurría, el gigante salió en persecución de Juan. Resonaban a espaldas del niño pasos del gigante, cuando, ya cogido a las ramas, empezaba a bajar. Se daba mucha prisa, pero, al mirar hacia la altura, vio que también el gigante descendía hacia él.
No había tiempo que perder, y así que gritó Juan a su madre, que estaba en casa preparando la comida:
-¡Madre, tráigame el hacha en seguida, que me persigue el gigante!
Acudió la madre con el hacha, y Juan, de un certero golpe, cortó el tronco de la trágica habichuela. Al caer, el gigante se estrelló, pagando así sus fechorías, y Juan y su madre vivieron felices con el producto de la cajita que, al abrirse, dejaba caer una moneda de oro.
                                                                                            Hans Christian Andersen
                                                              

                                                                              

LAS HABICHUELAS MÁGICAS

Juan vivía con su madre en el campo. Un día, mientras Juan paseaba, se encontró un paquetito debajo de un árbol. Miró dentro del paquetito y vio que en él sólo había unas pequeñas semillas redondas; entonces, Juan se guardó las semillas en el bolsillo y se fue muy contento a su casa.

Juan plantó las semillas en el jardín de su casa y se fue a la cama porque estaba muy cansado. A la mañana siguiente, Juan descubrió que, de las semillas, habían crecido raíces y tallos tan largos que se perdían en las nubes. Juan trepó por uno de los tallos y al llegar arriba, vio un castillo.

Juan se acercó al castillo y entró con mucho cuidado. Dentro del castillo, sentado en un sillón, vio a un gigante que roncaba sin parar, con un montón de monedas de oro a sus pies.

Juan se acercó al gigante de puntillas y se llenó los bolsillos de monedas. Pero, de pronto, él gigante despertó y, dando un rugido, intentó atrapar a Juan.

Juan corrió hasta el tallo de las habichuelas mágicas, descendió por la planta y, cuando llegó al suelo, con un hacha cortó el tallo para que el gigante no pudiera bajar.

Juan y su madre vivieron muy felices desde entonces con las monedas de oro del gigante.

                                                                                                                                 HERMANOS GRIMM

viernes, 6 de abril de 2012

Leyenda sobre la fundación de Roma

Mucho tiempo antes de que naciera Jesús en Belén, había en Italia un rey llamado Numitor. El hermano de este rey se rebeló contra él y le destronó. Luego cogió Caricatura Rómulo y Remoa sus dos hijos recién nacidos, los depositó en un cestillo y los dejó en el río Tiber. La corriente llevó el cestillo al bosque, donde quedó enganchado entre unas ramas. Acertó a pasar por allí cerca una loba, y al oír los lloros de los niños se acercó.
- ¡Pobrecitos, qué crueles son los hombres!
Y llena de compasión, cogió a los pequeños entre los dientes y los llevó a su cueva.
Los dos niños, cuidados por la loba, se iban haciendo fuertes y atrevidos …, hasta que un día, los encontró un pastor. Los llevó a su cabaña y se los entregó a su mujer, para que los cuidase.romulo_remo01
Cuando la mujer vio a los niños, dijo a su marido:
- ¡Pero si estos niños son los hijos de nuestro antiguo señor, el rey Numitor!
Y, como había sido un rey muy querido, la mujer cuidó a los niños con mucho gusto.
Cuando fueron mayores, les contó el pastor quiénes eran sus padres y la maldad del rey. Ellos, entonces, reunieron un ejército y le declararon la guerra. Le vencieron en seguida y desde entonces, Rómulo y Remo fueron los reyes de esa región, llamada Lascio.
Pero entonces quisieron hacer entre los dos una ciudad donde habían sido encontrados por la loba a la que llamaron Roma (significa río). Rómulo eligió una de las siete colinas que dominaban el sitio y con un arado trazó un surco circular (sagrado según los ritos), el pomerium, a cuya vera, más tarde, se construiría la primera muralla, pero luego esa ciudad se hizo más grande y ocupó otras seis colinas cercanas. Por eso se llamó a Roma la ciudad de las siete colinas.